Ética en traducción e interpretación

  • Ética en traducción e interpretación

    Ética en traducción e interpretación

    La ética es un conjunto de valores o principios que guían el comportamiento o la conducta, sea en el plano personal, sea en el ámbito profesional. Desde un punto de vista general, la ética laboral consiste en ser honesto y transparente en el trabajo, tanto para uno mismo como para clientes, compañeros y colegas. Hay profesiones en las que la ética está (o debería estar) muy presente: médicos, abogados, jueces, políticos, periodistas, etc. Sin embargo, también el ejercicio de la profesión de la traducción y la interpretación puede llevar asociados dilemas éticos.

    A continuación, algunos ejemplos sobre los límites o dilemas a los que se puede enfrentar el traductor o el intérprete en el ejercicio de su profesión:

    • ¿Debe aceptar un trabajo sabiendo que no está especializado en la materia o que no cuenta con la certificación necesaria?
    • ¿Puede comentar con su pareja o sus amigos acerca de la información confidencial del cliente?
    • ¿Es lícito mejorar un texto que, en opinión del traductor, no posea la calidad (literaria o de otro tipo) suficiente?
    • ¿Qué hacer con una palabra que no tiene traducción? ¿Inventar la traducción?, ¿eliminar esa parte del texto?
    • ¿Se deben traducir insultos o lenguaje ofensivo?
    • ¿Se deben traducir textos con los que no se está de acuerdo política o éticamente: sobre armas, ideologías de extrema derecha, textos racistas, apología de la violencia, etc.? ¿No tiene todo texto el derecho a ser traducido?

    En algunos países, la asociación de traductores e intérpretes cuenta con un código deontológico, pero en otros países se deja al profesional la decisión ante estos dilemas éticos. En España, la Asociación Española de Traductores, Correctores e Intérpretes (Asetrad) ha creado un código deontológico para el ejercicio de la profesión, aunque no está legalmente reconocido. También la Asociación Profesional de Traductores e Intérpretes Judiciales y Jurados (APTIJ) cuenta con uno.

    Es posible que el trabajo de intérprete tenga más dilemas éticos que el de traductor. Por otra parte, no hay duda de que ciertas especialidades, como la traducción médica o la interpretación en el ámbito legal, tienen que tener especial cuidado en no traspasar ciertos límites. No solo por la exactitud necesaria, sino también porque puede existir cierta empatía con la persona a la que o de la que se traduce (el paciente, el acusado…).

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